El presidente Bush le dijo a una conferencia de la ONU sobre la pobreza reunida el 22 de marzo en Monterrey, Méjico, que solo los países que se doblegaran a la agenda política e económica de su régimen recibirán la pésima asistencia estadounidense. Su posición, que refleja el “Consenso de Monterrey,” recibió fuerte críticas de los delegados y de las protestas en las calles.