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De costa a costa con un solo mensaje: ¡NO A LA GUERRA!

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Author: Especial para Nuestro Mundo
People's Weekly World Newspaper, 11/01/07 15:10

 

Chicago, Pepe Lozano/PWW-Nuestro Mundo
“La gente piensa que es posible tener paz y nosotros sabemos que estamos aquí para hacerlo realidad”, dijo el congresista Danny Davis a miles en Chicago en la protesta del 27 de octubre en contra de la guerra en Irak. Él le dijo a los participantes en la manifestación que se tiene que mantener la presión sobre los políticos. “Dejemos de financiar [la guerra]. Paremos la guerra. Regresemos las tropas a casa ahora”.

Este fue el tema de las once manifestaciones a través del país organizadas ese día por la coalición Unidos por la Paz y Justicia.

La manifestación fue una indicación de la amplitud de los sentimientos antiguerra de la población.

Uniéndose a Davis en la tarima estaban los congresistas de Illinois, Jan Schakowsky y Luis Gutiérrez, varios concejales de Chicago, el presidente de la AFL-CIO de Wisconsin Dave Newby, Dennis Gannon el presidente de Federación del Trabajo de Chicago, y otros líderes de comunidades afronorteamericanas y latinoamericanas, y grupos pacifistas. Muchos subrayaron la carga financiera que tiene la ciudad por la guerra.

Iglesias afronorteamericanas del sur de Chicago movilizaron a cientos de sus feligreses a participar. Los sindicatos UNITE HERE, Empleados de Servicios y Obreros Siderúrgicos participaron. Cientos viajaron desde Michigan y Missouri en “trenes de paz” y autobuses, mientras que otros llegaron de Minnesota, Wisconsin, Ohio e Indiana.

Dirigiéndose a la manifestación Schakowsky, integrante del Grupo Fuera de Irak de la Cámara de Representantes, apuntó a que más de un billón ($1.000.000.000) se están gastando en la guerra. Eso equivale a $13 millones cada hora. Ella dijo que ese dineral se puede usar para servicios de salud para los niños del país. “Aún, el presidente vetó el SCHIP”. El SCHIP es el programa para proveer servicios médicos a niños cuyas familias no tienen y no pueden pagar por seguro de salud por falta de recursos financieros. El Congreso pasó una expansión del programa.

Además, dijo Schakowsky, el gobierno de Bush “está insinuando que la manera de salir de Irak es atacando a Irán, y nosotros decimos ‘De ninguna manera’”.

“El pueblo norteamericano dice basta ya y necesitados llevar este mensaje al Congreso y decirle a Bush, no hay más dinero para la guerra”, ella dijo. “Nosotros vamos a ganar si nos unimos. Somos luchadores por la paz”.

El concejal Joe Moore notó que, “Los contribuyentes de Chicago han pagado $4,8 mil millones para la guerra”. Ese dinero se podía usar para viviendas asequibles, educación pública y el sistema de tránsito de Chicago”, dijo.

Anita Rico del grupo juvenil comunitario El Zócalo Urbano le dijo a la multitud, “Es tiempo que la juventud se declaren porque somos nosotros a quienes mandan a Irak para pelear esta guerra sucia”.

Entre los participantes estaban cuatro estudiantes afronorteamericanos de una escuela superior del oeste de Chicago que oyeron de la manifestación en su clase de historia.

Tyra Steverson, de 15 años, dijo que cuando leyó sobre la guerra y de tantos niños muriendo, “Yo pensé que eso estaba mal y yo traté de imaginarme estando en su situación”. Eboné Green, 15 años también, dijo, “Ese dinero de la guerra se puede usar mejor para escuelas y arreglar los edificios abandonados en mi comunidad”.

Haidar Alsaedy estaba arropado con una bandera iraquí. Él vino a la manifestación en Chicago desde Kalamazoo, Michigan, donde trabaja en una fábrica constuyendo camas para hospitales. Originalmente de la ciudad de Basra en el sur de Irak, él ha vivido en EEUU por los últimos seis años. Él participa con el grupo sin fines de lucro Iraqi Health Now, que envía medicamentos para el pueblo sufrido de Irak.

Alsaedy dice que su familia y amistades en Irak todos quieren que se vayan los militares estadounidenses. “La gente se sienten como que ya no es su país”, él dijo. “Ellos quieren la paz y la seguridad”. La mayoría de iraquíes está preocupados con la falta de agua potable, electricidad y medicamentos, agregó él.

“En realidad yo no me meto en la política, pero se difícil no declararse cuando el país de uno está destrozado”, dijo él.

En el tren que llegó de Michigan, Sarah Keeler, estudiante de noveno grado, dijo que estaba ahí “porque siempre me he opuesto a la guerra” y “pensé hacer algo nuevo”.

“Yo creo que hay mejores manera de resolver los problemas que matando gente”, agregó la joven. “Pienso que es verdaderamente una estupidez”. Ella dijo que estaba segura de que su escuela podía usar mejor los fondos gastado en la guerra.

Tomó mucha valentía y esfuerzo físico viajar en tren desde Detroit a Chicago para Heather Mary Quaine. Ella se está recuperando de cáncer de los ovarios y aunque tiene que aguantar los efectos de los tratamientos de quimioterapia ella hizo el viaje porque “aunque suene como un cliché, cada día mueren soldados”.

“Aunque no me sienta bien, tengo dolores, pero todo el mundo tiene que hacer su parte”, dijo Quaine. “Si no estás haciendo algo cada día para poner fin a esta guerra – como escribiéndole o llamando a su congresista – te debe dar vergüenza, las cosas están tan malas. Cada persona tiene que hacer algo”.

Filadelfia, Dennis y Rebecca Barnebey
En Filadelfia las fuertes lluvias pararon a tiempo para poner hacer la “Cadena Humana por la Paz” de tres millas desde Independence Hall hasta el hospital de veteranos en Filadelfia Occidental. La cadena se convirtió en una marcha de 5.000 por el centro de la ciudad.

Integrantes del grupo sindical, U.S. Labor Against the War, llevaban un largo letrero que decía, “Empleo, cuidado de salud, vivienda, educación: Necesidades Humanas, no guerra y ocupación”.

John Myerson, director de acción política para el Local 1776 del Sindicato de Trabajadores de Alimentos y Comerciales, le dijo a Nuestro Mundo, “El Concilio del Trabajo de Filadelfia, uno de los más grande en el país, fue el primer concilio del trabajo de salir en contra de la guerra. Fue un reconocimiento de que la gente trabajadora están en contra de esta guerra. No es una cuestión de ‘jipis contra los cascos duros ya”. Él se refería a las diferencias entre los jóvenes y los trabajadores de la construcción durante la guerra contra Vietnam.

Celeste Zappala, madre de un soldado de la Guardia Nacional que murió en Irak, le dijo a la multitud protestando, “Estamos con ustedes y lloramos por nuestro hijo, Sherwood Baker, ‘Nunca más a una guerra basada en mentiras’. Hemos perdido algunos de los mejores de América y parte de nuestro futuro”.

En Orlando, Florida hubo una de las manifestaciones

antiguerra más grande en la historia de esa ciudad. Miles llenaban la Avenida Robinson durante una lluvia fuerte. Entre los oradores estaban la dirigente de la AFL-CIO de Florida Central, Debra Booth, la congresista Corinne Brown, e integrantes y líderes de Veteranos por la Paz, la Coalición de Trabajadores de Immokalee, Trabajo con Justicia y la NAACP.

Tucson tuvo su marcha más grande en contra de la guerra desde que Bush declaró “misión cumplida”, con cientos marchando por una milla y media desde la Universidad de Arizona hasta una manifestación en el Parque De Anza donde hicieron uso de la palabra el congresista Raúl Grijalva, oficiales electos locales, líderes pro inmigrante y otros.

En Nuevo Orleáns una multitud diversa de 300 se reunieron en Washington Square para una manifestación y marcha por el Barrio Francés. Conectando la cuestión del costo de la guerra a la catástrofe que vive la ciudad tras Katrina, Judith Le Blance, organizadora de Unidos por la Paz y Justicia, le recordó a los participantes lo que Martín Luther King una vez dijo de la guerra en Vietnam, “Cuando las bombas explotan, explotan en nuestras comunidades”.

Julie Graybill de la Coalición de Nuevo Orleáns Contra la Guerra le dijo a Nuestro Mundo, “Yo estoy aquí para hacer mi parte no solo para poner fin a la guerra, sino para reconstruir a Nuevo Orleáns y la Costa del Golfo”.

Le Blanc notó que el evento había “juntado a sobrevivientes de Katrina y organizadores de la comunidad, residentes de por vida que tienen hijos en Irak y grupos de fe”. Ella señaló que por lo que se gasta en la guerra durante un año proveniente de Nuevo Orleáns, “se pueden construir 14 escuelas primarias o reconstruir 100.000 hogares con sistemas de energías renovables”.

Los organizadores estiman que la multitud en San Francisco llegó a 30.000. Un contingente sindical tenía casi mil marchando con letreros de muchos de los sindicatos del noroeste. Sharon Cornu, dirigente del Concilio del Trabajo del Condado Alameda Central, le dijo al diario San Francisco Chronicle que fue la primera vez que todos los siete concilios sindicales del área trabajaron juntos para animar la participación de los trabajadores integrando los sindicatos de la región.

En la costa noreste del Pacífico, más de 3.000 participaron en una protesta marcha en Seattle. Estos incluían carros y autobuses de varias ciudades de Oregón, el estado de Washington, y hasta gente que cruzaron la frontera para participar de Vancouver en Canadá. Los oradores incluyeron líderes laborales, un veterano herido en la guerra de Irak, activistas por la paz, y activistas que trabajan en solidaridad internacional.

Los Angeles, Rossana Cambron/PWW-Nuestro Mundo
Otras manifestaciones tomaron lugar. Unos 45.000 protestaron en Nueva York, 10 mil en Boston, 15.000 en Los Ángeles, mil en la ciudad de Salt Lake en Utah, y 400 en la pequeña ciudad de Jonesborough, Tennessee. Además, hubieron manifestaciones en lugares de gente que no pudieron asistir a las protestas regionales.

Este artículo fue basado en los reportes de Marilyn Bechtel, Marc Brodine, Joe Bernick, Jesús Eligio, Paul Hill, Pepe Lozano, John Rummel, Ben Sears y Tim Wheeler. Susan Webb y José A. Cruz contribuyeron.




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