Vietnamitas apelan a conciencia mundial en caso Agente Naranja
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Jan 22, 2005
Author: Manual Navarro Escobedo
People's Weekly World Newspaper, 01/20/05 16:26
Última de tres partes
HANOI (Prensa Latina) – El Centro de Amistad de Vietnam parece por su nombre una institución de confraternidad, donde se reúnen visitantes foráneos con anfitriones vietnamitas para conversar y conocer acerca de sus países, en especial sobre la problemática contemporánea.
Sin embargo, cuando se llega a ese lugar en Van Canh, en el distrito Hoai Duc, en la provincia norteña de Ha Tay, a unos 20 kilómetros de Hanoi, se encuentra con algo diferente, y, por qué no decirlo, sobrecogedor. Ese sitio, uno de los muchos establecidos por el gobierno vietnamita, alberga a cerca de 200 niños que sólo tienen un sueño muy sencillo: poder asistir a la escuela. Algunos de ellos pueden aprender cómo hacer productos simples, pero nada más, debido a la barbarie desatada por la aviación de Estados Unidos entre 1961 y 1971 para tratar de arrasar y doblegar el espíritu de libertad e independencia del pueblo vietnamita.
En este contexto, entre 1961 y 1971, la aviación de Estados Unidos disemina en el sur de Vietnam 76 millones de litros de ese defoliante en un intento por destruir los selváticos bosques empleados por los patriotas para desplazarse en el territorio. Esa dispersión de los casi 20 millones de galones dirigida a desaparecer la flora y fauna del área, contamina además los ríos y manantiales con el agente químico toxico, del cual uno de sus componentes principales es la dioxina, cuyos efectos permanecen en el suelo por largo años.
Como consecuencia de esa acción criminal, unos tres millones de vietnamitas resultan afectados por los agentes tóxicos, incluidos más de un millón de niños y 460 mil veteranos combatientes, presentan deformaciones congénitas, cáncer y desórdenes mentales. La magnitud de la barbarie está dada por el hecho de que la cifra de las víctimas duplica a las contaminadas por las radiaciones de las bombas atómicas lanzadas también por Estados Unidos el 6 y 9 de agosto de 1945 sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Hasta el presente, pese a la atención prestada por el Gobierno y las organizaciones de masas vietnamitas, la mayoría de las víctimas de esa guerra química vive con muchas dificultades, en especial las familias que tienen hijos con malformación congénita.
Precisamente en ese centro de Amistad, instalado en 1981, la doctora Annika Johansson, de Instituto Kawlinska de Suecia, manifestó su emoción cuando proclamó que Vietnam es un país de paz, pero que las víctimas del Agente Naranja nunca vivirán en paz. La especialista sueca puntualizó que aunque la guerra terminó hace cerca de 30 anos, las afectaciones de la dioxina del Agente Naranja siguen y que cada una de las familias tiene una trágica historia para contar.
En este caso se encuentra Le Thi Tra, de 52 años, de la comuna Tan Phong, distrito Vu Thu, de la provincia norteña Thai Binh, quien participó en el ejército popular en la región sureña desde 1974 hasta 1978. Tri Tha narró a los periodistas que sufre frecuentemente de mareo. Pierde peso muy rápido y su actual no llega a 30 kilogramos [66 libras]. Pero todavía tiene que cuidar a su hija de 24 años, quien es discapacitada y no puede ni moverse. La salud no le posibilita trabajar y por eso están en el Centro de Amistad.
Otra víctima del Agente Naranja de esa misma provincia es Vu Thi Tham, del distrito Kien Xuong. Ella se enroló en el ejército en 1972 y estuvo en la zona central de Tay Nguyen, una de las afectadas por la dioxina de Estados Unidos. Hoy día no puede estar de pie o subir las escaleras y sufre frecuentemente de convulsión. Thi Tham es casada y alumbró dos niños, uno de ellos murió después de nacer, y el otro está contagiado con el defoliante químico.
En estas mismas condiciones se encuentran varios ex-militares los cuales informan que perdieron casi la capacidad de trabajar, pero deben tratar de cuidar a sus hijos, quienes son discapacitados, solos no pueden hacer nada. Una de ellas es Do Thi Hang, de 14 años, de la provincia central de Quang Binh, quien indicó entre lágrimas que quiere aprender la costura para ayudar a su mamá, pero no puedo por falta de visión.
El padre de Thi Hang era un soldado vietnamita en el campo de batalla en el sur. Él sufre mucho de úlceras cada vez que cambia el tiempo. Thi Hang y sus hermanas también son víctimas del Agente Naranja. La hermana mayor es epiléptica y la menor, de nueve años, sufre de hemiplejia. Thi Hang tiene problemas cerebrales, por lo cual el Centro de Amistad suministró el financiamiento para su operación en 2001. Después de la intervención quirúrgica mantiene problemas en la columna.
Nguyen Khai Hung, Director del Centro, precisó a Prensa Latina que cada familia de estos niños tiene por lo menos dos víctimas del Agente Naranja con sufrimientos muy graves.
En este mismo camino, Nguyen Ba Duc, de 15 años, del distrito Hoai Duc, de la provincia Ha Tay, no puede mover los brazos ni las piernas. Su hermano es un retrasado mental, quien incluso no puede ni aprender. Ba Duc comunicó que terminó el quinto grado y quiere seguir estudiando, pero es muy débil para atender un grado mayor y su familia no puede pagar clases especiales. Ba Duc esforzó mucho con sus estudios de lengua inglesa con la esperanza de ayudar al Centro de Amistad como traductor.
Un amigo íntimo de Duc es Hoan de Ba Vi (provincia de Ha Tay). Un chico que presenta problema con sus huesos, lo cual afecta a los pulmones y el sistema de respiración. En este caso, como muchos, el Hospital Central para los niños planificó proveer el financiamiento para la operación de Hoan. Aunque la intervención quirúrgica no se realizó porque los especialistas japoneses consideraron que el caso es muy difícil y puede peligrar su vida. De ahí que, resulta doloroso hablar de ellos mismos, los niños con retraso mental hacen que los visitantes piensen mucho en ellos, pero los causantes de estos problema NO (Estados Unidos).
Estadísticas brindadas muestran que el Centro tiene 20 niños con retraso mental con edades de entre ocho a 22 anos. La mayor es Pham Thi Hai de 22 años. Su papá estuvo en el campo de batalla de la Zona Militar 5 y su hermano menor tiene problemas mentales.
Pese a los reiterados llamados del gobierno vietnamita, Estados Unidos soslaya sus responsabilidades morales y espirituales hacia estos millones de afectados por sus indiscriminados bombardeos con las dioxinas sobre este territorio sudasiático.
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