Novena convención de la NAACP

Los africano-norteamericanos tienen intereses grandes en le Seguro Social

Por Fred Gaboury

NUEVA YORK - Se reunieron desde todas partes del país - hombres y mujeres de todas las edades, cada uno entusiasmado y determinado que la NAACP continuara su papel histórico de defender la comunidad africano norteamericana para el siglo veintiuno.

Jonathan Miller, de 16 años de edad, considera la brutalidad policiaca y las oportunidades iguales las cuestiones de suma importancia hoy en día. Para Damitajo Ogbuji, obrera automovilística desde Ohio, la cuestión trata de la educación: "Sin buena educación [mi hijo de 14 años] no tendrá oportunidad alguna", informó a El Mundo. Para Marie Cumberbatch, de 79 años de edad y con una gorra señalando su calidad de miembro del sindicato de empleados de la industria costurera (UNITE), se trata de la unidad, tanto dentro de la NAACP como entre la NAACP y otras organizaciones populares. "La cooperación entre el movimiento laboral y la comunidad africano norteamericana fue clave en la batalla de las elecciones del 1998 y se requiere esa misma unidad en las batallas que enfrentamos hoy", precisó, "Es posible que la defensa del Seguro Social sea la cuestión unificadora".

Acabamos de entrar en la sala de un taller sobre el Seguro ya en camino. Entre los miembros del grupo de discusiones se encontró a Cecelie Counts Blakely, representante de la AFL-CIO, quien informó a los participantes, "No hay grupo demográ fico con intereses má s grandes en la batalla del Seguro Social que el africano norteamericano". Aseveró que si bien el programa del Seguro Social en sí fuera ideado a fin de ser neutral en torno a la raza y el género, el racismo institucionalizado impedía que los obreros africano norteamericanos y latinos consiguieran los mismos beneficios que recibían los obreros blancos.

Ya que los beneficios del Seguro Social dependen de los ingresos, el jubilado africano norteamericano promedio recibe un cheque má s pequeño que el recibido por su homólogo blanco.

Ya que el africano norteamericano tiene una vida mucho má s corta recibe beneficios por menos tiempo.

Ya que los obreros africano norteamericanos van a parar a los puestos "má s calientes, má s pesados y má s duros", está n expuestos a las heridas del trabajo que causan invalidez permanente. Así que pese a que sólo un 12.5 por ciento de la población es africano norteamericano, casi el 18 por ciento de los obreros que recibían beneficios del Seguro Social por invalidez eran africano norteamericanos.

Los niños africano norteamericanos constituyen casi una cuarta de todos los niños de menos de 18 años que reciben los beneficios de sobrevivientes del Seguro Social. Asimismo constituyen el 23 por ciento de los hijos de obreros que reciben los beneficios por invalidez del programa.

Para un tercio de las familias de los ancianos africano norteamericanos los beneficios del Seguro Social constituyen todos sus ingresos; por el 75 por ciento constituyen má s de la mitad de sus ingresos.

Un panfleto repartido en el taller por la Coalición de Sindicalistas Negros advirtió que cada propuesta mayor para "salvar" el Seguro Social mediante la privatización completa del sistema o de una parte también reclama que se disminuyan los beneficios, se aumente la edad de la jubilación, y se reduzcan los aumentos que dependan del costo de vida. Tales propuestas efectuarían consecuencias muy serias para los africano norteamericanos.

En otro taller dirigido a la inscripción, educación y concurrencia electorales se continuó una discusión de las cuestiones planteadas en los discursos anteriores del Director Ejecutivo Principal de la NAACP Kweise Mfume y el Presidente de la Junta Julian Bond.

Unas cifras más:

Aunque 12 millones de electores nuevos fueron inscritos a partir del 1996, la concurrencia a la votación de 1998 fue má s pequeña que nunca.

Por término medio los congresistas que por lo general se oponen a las prioridades de la NAACP ganaron por sólo el cinco por ciento en el 1998.

El 92 por ciento de los electores africano norteamericanos respaldó al Senador John Edwards quien venció al ultra conservador Lauch Faircloth en la campaña por el Senado de Carolina del Norte en el 1998.

La votación de los africano norteamericanos aumentó en un 16 por ciento entre 1996 y 1998 en Alabama y el 26 por ciento en Georgia.

Hollis Watkins, director del Eco Sureño en Atlanta, demandó un programa de cuestiones así como uno para poner al corriente a la gente en torno a los historiales electorales. "Tenemos que explicar la importancia del voto", precisó, "Si logramos esto podremos realizar cosas o impedir que se realicen".