150.000 marchan para la paz en
Vieques
Por José A. Cruz
Más de 150.000 personas se presentaron en San Juan para reclamar que la Marina estadounidense se marchara del municipio isleño de Vieques durante la manifestación calificada de la más grande que nunca en Puerto Rico. En un principio se proyectó que la Marcha para la Paz tuviera lugar en marzo pero la adelantaron al 21 de febrero a raíz del acuerdo impuesto a la administración del Gobernador Pedro Roselló.
Convocaron la marcha los líderes puertorriqueños religiosos más altos incluyendo al Monseñor Roberto González Nieves, el arzobispo católico de San Juan; el Reverendo Juan Vera, obispo metodista de Puerto Rico; el Reverendo Wilfredo Estrada Adorno, presidente de la Sociedad de la Biblia; y el Obispo Alvaro Corrada del Río, jefe de la diócesis de Cáguas, de la cual Vieques constituye una parte.
La abrumadora acogida a la convocatoria de los líderes religiosos ocurrió a pesar de muchos esfuerzos por parte del liderato del partido anexionista actualmente en el poder, o sea, el Partido Nuevo Progresivo (PNP), para que no tuviera lugar.
El Gobernador Roselló imploró a los feligreses que desobedecieran a sus líderes religiosos y se quedaran en casa. El antiguo gobernador y delegado actual al Congreso nacional, el Comisionado Residente Carlos Romero Barceló tildó a los líderes religiosos puertorriqueños de "separatistas formidables" a fin de desviar la marcha. El candidato del PNP para gobernador, Carlos Pesquera, empleó la misma táctica al declarar que la marcha daría por resultado que Estados Unidos concediera unilateralmente a Puerto Rico su independencia.
Otra voz en contra de la marcha, según los activistas puertorriqueños, fue la de Jeffrey Farrow, co jefe de la Fuerza Operante Puertorriqueña de la Casa Blanca. Proclamó Farrow que no importaba lo que hicieran los puertorriqueños.
Por otra parte, el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) así como organizaciones religiosas, laborales y cívicas respaldaron la marcha. Durante la marcha silenciosa se permitieron sólo blancas banderas de la paz y la puertorriqueña para demostrar la solidaridad y la unificación de todos los grupos políticos, ideológicos y religiosos. Marikiani Olivera, una jovencita de Vieques, leyó una declaración reclamando paz para los niños viequenses.
El Arzobispo González Nieves informó a la prensa que la marcha, con su lema de "La Marina fuera de Vieques - ni un tiro más", demostró el consenso actual de los puertorriqueños contra el acuerdo impuesto al gobernador por la administración clintoniana.
El Obispo Corrada del Río estableció un campamento en el campo de tiro en Vieques. Calificó este acto de desobediencia civil un acto de "obediencia cristiana". El campamento se suma a los otros campamentos de resistencia nacional establecidos por el Partido Independentista, la Asociación de Pescadores Viequen-ses, la Federación de Maestros Puertorriqueños y otros grupos más.
En Estados Unidos ocurrieron varios actos en respaldo del pueblo de Vieques. El 17 de febrero centenares de personas se manifestaron frente a la Casa Blanca menos de una hora después de dar una rueda de prensa el Presidente Bill Clinton en que aseveró que la decisión en torno a Vieques fue "razonable". Varios líderes viequenses representativos de los pescadores, maestros, mujeres y las iglesias participaron en la manifestación y otros actos en Washington, D.C. El Consejo Municipal de Cambridge, Massachusetts aprobó una resolución reclamando que la Marina se marchara de Vieques.