Por José A. Cruz
CIUDAD QUEBEC - Hablaban en francés, inglés, español y portugués, pero todo se entendían porque vinieron a darle el mismo mensaje a sus gobiernos : "No al Área de Libre Comercio de las Américas" y "Derechos humanos antes que las ganancias". Más de 70.000 marcharon para protestar la globalización corporativa al cierre de la Segunda Cumbre de los Pueblos de las Américas, el sábado, 21 de abril, en esta ciudad canadiense. Docenas de otras manifestaciones tomaron lugar en ciudades y pueblos en la frontera estadounidense con Canadá y Méjico y en países latinoamericanos.
El presidente George W. Bush y el primer ministro canadiense Jean Chrétien, dos de los proponentes principales del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), eran blancos de crítica en los letreros, pancartas y discurso durante la marcha y la manifestación. El ministro de comercio de Canadá, Pierre Petticrew también fue duramente criticado.
La Cumbre del Pueblo fue organizada por la Alianza Social Continental (ASC) simultáneamente con la "oficial" Cumbre de las Américas de 34 jefes de estado y gobierno que está discutiendo convertir al hemisferio occidental en una zona de libre comercio.
Los líderes de cada nación soberana del hemisferio occidental estuvieron presente excepto por Cuba, que fue excluido de la reunión. La presencia de Cuba, sin embargo, se sintió en la Cumbre del Pueblo y la marcha que la siguió. Manuel Montero, un dirigente de la Central de Trabajadores Cubanos, habló en la Cumbre del Pueblo y recibió un prolongado aplauso. La presencia cubana también se vio en la marcha donde miles de manifestantes portaban una bandera cubana o tenían una pegatina con la imagen del Ché Guevara.
La ASC es una coalición de 400 "organizaciones sindicales, populares, de medio ambiente, de mujeres, grupos de derechos humanos, de solidaridad internacional; de asociaciones indígenas, campesinas, de estudiantes y de grupos ecuménicos" de Norte, Sur, y Centroamérica y el Caribe. Fue organizada para "intercambiar información, definir estrategias y promover acciones conjuntas, todo ello encaminado a la búsqueda de un modelo de desarrollo alternativo y democrático, que beneficie a nuestros pueblos". La AFL-CIO entre otras organizaciones estadounidense están afiliados al ASC.
La Cumbre del Pueblo emitió una declaración que caracteriza al ALCA como "un estatuto de derechos y libertades para los inversionistas, consagrando la supremacía del capital sobre el trabajo, transformando la vida y el mundo en mercancías, negando a los derechos humanos, saboteando la democracia y socavando la soberanía de los Estados".
Los jefes de gobiernos y sus delegaciones se reunieron detrás de una cerca de 10 pies de altura y 2,3 millas larga que los activistas llamaron el "muro de la vergüenza". Además fueron también protegido por una muralla de 6.000 policías apoyados por 1.200 soldados.
Este ambiente de campo armado, combinado con un pacto que se está negociando por años en secreto despertó un coraje en la gente que exigía poder participar en la reunión de jefes de estados y quitar el muro.
Las fuerzas del estado respondieron con balas plásticas, gas lacrimógeno, y cañones de agua. El gas lacrimógeno fue tan espeso que los jefes de estados tuvieron que parar la cumbre porque el gas estaban entrando por el sistema de ventilación en el edificio donde se estaban reuniendo.
Manifestantes marchando a una milla de esa reunión tuvieron que taparse las caras con pañuelos mojados y otras piezas de ropa para protegerse del gas. Los manifestantes viajaron largas distancias para participar en la Cumbre del Pueblo y la marcha de protesta. El servicio de inmigración canadiense usó cualquier excusa para no permitir que la gente entrara al país. Tener gafas protectoras, pañuelos, o máscaras antigás servía de pretexto para no permitir a uno pasar la frontera.
Jeff Crosby, presidente del Concilio Central del Trabajo de la Costa Norte de Massachusetts fue prohibido entrar a Canadá porque lo habían arrestado por un delito menor hace 25 años. Crosby, que también es presidente del Local 201 del Sindicato de Trabajadores de la Electricidad en General Electric en Lynn, Massachusetts, dijo que él había viajado muchas veces a Canadá sin problema.
Viola Cáceres, de San Antonio, Tejas, le dijo a Nuestro Mundo que, "El ALCA es peor que NAFTA [Tratado de Libre Comercio Norteamericano(TLC)]". Ella dijo que era una víctima del TLC porque la fábrica Levi-Strauss, donde trabajaba, cerró sus puertas dejando a más de 1.000 trabajadores sin empleo. Ella dijo "nosotras sufrimos las consecuencias (del TLC), perdiendo más trabajo día tras día".
Karen Tomlinsen y sus dos hermanas fueron a Quebec "para denunciar la globalización". Ellas explicaron que estaban ahí "representando a nuestra madre" que ha trabajado para la Ford Motor Company por 25 años. Tomlinsen dijo, "ellos van a cerrar y ella va perder su trabajo en 18 meses. Ella está recibiendo un mal trato".
Tomlinsen, cuya madre es de Jamaica, dijo que se oponía al ALCA porque le causaría daños a los países pobres del mundo. Ella dijo que cuando los países grandes como Estados Unidos "hacen un pacto de libre comercio con países del Tercer Mundo ... las naciones del Tercer Mundo siempre pierden". Ella concluyó que "las naciones pobres tienen que tener su propia estructura económica para poder bregar con los problemas que tienen".
Miguel Figueroa, líder del Partido Comunista de Canadá, le dijo a Nuestro Mundo que "Nosotros ya tenemos experiencia con ... casi 13 años de un acuerdo de libre comercio entre Canadá y EEUU y el TLC desde el 1994, pues conocemos muy bien el impacto de estos tal llamados acuerdo de libre comercio". Él dijo que el TLC y el ALCA son para "la protección de los intereses del capital transnacional" y causan daño a la soberanía canadiense.
Althea Leach, vicepresidente de la Junta Regional de Nueva Inglaterra del sindicato de la aguja, llamó al ALCA "malo para el país y malo para nosotros". Ella dijo que "va causarle daño a la gente trabajadora".
Celia Ortiz, una colombiana viviendo en Montreal, dijo que el ALCA le causaría daño a los trabajadores en Canadá y en su país natal. Ella dijo que veía al ALCA como parte de una estrategia estadounidense para legalizar la intervención en otros países. Hablando del Plan Colombia ella dijo que era parte del mismo proceso de EEUU "controlando otros países".
Burt Wartell, secretario del Concilio del Trabajo de Portland en el estado de Maine, llamó la manifestación "algo bello" porque demostraba "que es la democracia" contrario a la reunión de los jefes de estados. Wartell dijo ver la manifestación como "los pueblos de las Américas uniéndose para la solidaridad y no la explotación".
Se pudo notar que la protesta tuvo un amplio apoyo
sindical viéndose las muy coloridas banderas representando
a las diferentes organizaciones laborales. Grandes contingentes
de trabajadores de la Unión Canadiense de Empleados Públicos,
SEIU, los Tronquistas, Trabajadores del Auto Canadiense, UNITE,
Trabajadores del Acero, UE, y numerosos otros sindicatos canadiense
y estadounidense. La coalición Trabajo con Justicia también
tuvo un contingente grande.