Por Paisley Dodds
SAN JUAN, Puerto Rico (Prensa Asociada) - Son dos mundos muy apartes: las aguas azules y tranquilas con orillas de palmeras en Vieques y los escombros de los edificios derribados por una ola de ataques terroristas en Estados Unidos.
Sin embargo, en realidad los dos han quedado entrelazados.
Mientras los estadounidenses planifican represalias por los ataques que dejaron miles de muertos en Manhattan, Washington y Pennsylvania, los puertorriqueños temen que esa sed de sangre prolongará la presensencia de la Marina en la pequeña isla de Vieques, una lucha que estaba ganada hasta el martes pasado.
Las maniobras militares en Vieques han causado ya la muerte de un civil puertorriqueño y muchos se preguntan si la falta de solución al problema viequense es un precio caro por la seguridad.
"Sesenta años de entrenamiento militar en Vieques no ayudaron en nada el martes pasado," dijo Fabián Martínez, un ex capitán de la Fuerza Aérea de EEUU que ahora vive en Vieques.
"Vieques es usado para entrenar tropas que después van a otros países a atacar en vez de entrenarse para defender el suelo nacional."
Durante maniobras para entrenar para ir a Kosovo hace dos años, un piloto naval dejó caer dos bombas por error cerca de un puesto de observación en Vieques y mató al guardia civil David Sanes, incidente que generó amplias protestas contra la presencia de la Marina en la pequeña isla municipio.
Oleadas de activistas contra la Marina han entrado a la zona militar en Vieques desde el 1999 con el propósito de parar las maniobras dijeron que iban a reducir sus actividades de protestas.
Sin embargo, en muchas cartas a los periódicos, los puertorriqueños se quejan de que Vieques será arrastrado hacia el debate de defensa nacional.
El pasado verano el presidente George W. Bush declaró que la Marina estadounidense se iría de Vieques para mayo del 2003, pero incluyó en la legislación del presupuesto militar la posibilidad de que la Marina podría quedarse si no conseguía una alternativa para las prácticas de sus maniobras militares.
Los residentes de Vieques han dicho que 60 años de prácticas militares ha causado daño a su salud, al ambiente y al desarrollo económico.